Escuchar, acompañar y sostenerse: el desgaste silencioso.
- Kike Laporta Berki
- 5 oct 2025
- 2 Min. de lectura
Desde mi experiencia en el ámbito del bienestar organizacional, hay una faceta del liderazgo que pocas veces se aborda con la profundidad que merece: el papel del manager no solo como gestor de resultados, sino como guardián del bienestar emocional de su equipo. En el universo sanitario y sociosanitario, donde las presiones, el sufrimiento y la carga emocional forman parte del día a día, esa responsabilidad adquiere una dimensión crítica.
Cuando pensamos en la eficiencia, la calidad asistencial o el cumplimiento de objetivos, solemos olvidar que detrás de cada indicador hay personas con emociones, conflictos internos y límites. Un manager que ignora esa dimensión humana corre el riesgo de propiciar ambientes tóxicos, desmotivación e incluso burnout en equipos sanitarios. Pero cuando un líder integra esa sensibilidad emocional en su forma de actuar, puede construir un equipo más sólido, resiliente y comprometido.

Para que esto no quede en una idea abstracta, es útil mirar los datos: el síndrome del burnout sigue siendo un problema creciente entre profesionales de la salud, especialmente en escenarios de alta tensión como urgencias o cuidados intensivos. Las causas no son solo individuales, sino organizativas: demandas excesivas, falta de recursos emocionales y apoyo institucional. En ese terreno de riesgo, el rol del manager puede inclinar la balanza hacia la prevención o hacia la crisis.
Un manager con visión emocional reconoce que el bienestar de su equipo no es un “extra”, sino parte esencial de la estrategia. Escucha con intención, identifica señales tempranas, flexibiliza cargas cuando es posible y promueve espacios de contención emocional. Pero —y esto suele pasarse por alto— ese manager también necesita cuidado. Si él o ella no está en equilibrio interno, difícilmente podrá sostener la mirada empática hacia los demás.

La tecnología, la formación y el acompañamiento profesional pueden ayudar a este liderazgo emocional. Herramientas de detección temprana del burnout, métricas de bienestar agregadas, sesiones clínicas de apoyo y redes de escucha entre managers son aliados poderosos.
Al final, el verdadero valor de un líder en salud no reside solo en generar resultados, sino en cultivar personas saludables, resilientes y comprometidas. Cuidar al equipo empieza por cuidarse. Un manager que integra el bienestar emocional como eje de su acción deja de ser un mando para convertirse en un facilitador de salud organizacional.


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